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Epstein Barr

El virus de Epstein-Barr (VEB) es el único miembro adaptado al ser humano del género Lymphocryptovirus, perteneciente a un linaje de primates del Viejo Mundo con herpesvirus gamma-1 que fue transferido a un antepasado homínido hace aproximadamente doce millones de años, y que ahora es responsable de infecciones humanas casi universales y de por vida. La transmisión viral se produce generalmente a través de la saliva.1

Este herpesvirus está presente en más del 90% de la población humana. No obstante, hay que tener en cuenta que también se ha visto su implicación en múltiples enfermedades tales como artritis reumatoide2-3, esclerosis múltiple4, carcinoma nasofaringeo, cancer gástrico, linfoma de Hodking5, linfoma de Burkitt y otros linfomas no Hodking.

En la infancia la primoinfección6 tiende a ser asintomática y conduce a una persistencia de la vida del virus a nivel intracelular, pero en adolescentes y adultos puede causar mononucleosis infecciosa, una enfermedad linfoproliferativa generalmente autolimitada.

Durante la fase aguda de la infección 1 de cada 104 células B circulantes están infectadas, ya que este virus afecta predominantemente a estas células. En respuesta a esto, las células T citotóxicas proliferan y eliminan a los linfocitos B infectados. No obstante, el virus tiene unos mecanismos para que algunas células B infectadas con VEB en reposo no presenten el antígeno en su superficie y con ello se pueda evadir la respuesta inmune, de manera que quedan permanentes en el ADN del linfocito B. Estas células muestran diferentes patrones de expresión de genes codificados por VEB:7

  • Latencia 0 y Latencia I: están en las células B de memoria y se caracterizan por la falta de expresión de cualquiera de los genes virales o la expresión EBNA-1.
  • Latencia II: EBNA-1, LMP-1, LMP-2A, 2B se expresa en centroblastos infectados de centros germinales.
  • Latencia III: EBNA-1, -2, -3, -4, -5, -6, LMP1, LMP-2A, 2B se expresa en linfoblastos.

Estos mismos programas del ciclo viral latente también se expresan en diversos tumores malignos VEB. La latencia I se encuentra en el linfoma de Burkitt, la latencia II en la enfermedad de Hodgkin, carcinoma nasofaríngeo, linfoma de células T / NK, y la latencia III es característica de mononucleosis infecciosa y los linfomas de células linfoblastoides B que se encuentra en los receptores de trasplantes y pacientes con SIDA.7

CICLO VIRAL
Las células B son los principales objetivos de la infección por VEB debido a su expresión de CD21, que es el principal receptor del virus.  Sin embargo, el VEB también puede infectar las células T, células endoteliales y células epiteliales a través de distintos procesos incluyendo la transferencia del virus a partir de células B infectadas.

El virus persiste a través de los sistemas de latencia en los linfocitos B de memoria, tanto en los IgD+ CD27+ como IgD-CD27+, pero no en la célula B naive, de manera que se instaura en un estado de latencia sin expresar genes virales permaneciendo oculto a la vigilancia del sistema inmune.7 No obstante, la respuesta inmunitaria del huésped típica es suficiente para mantener el control, no siendo así en los casos de linfoma donde el virus parece haber ganado la batalla contra el sistema inmune. Este es uno de los casos más sencillos de ver cómo la infección de un virus es capaz de generar un tumor, y entender las similitudes existentes a nivel metabólico entre el cáncer y una infección latente.7

Bibliografía

  1. Tschochner M, Leary S, Cooper D, et al. Identifying Patient-Specific Epstein-Barr Nuclear Antigen-1 Genetic Variation and Potential Autoreactive Targets Relevant to Multiple Sclerosis Pathogenesis. Sinclair AJ, ed. PLoS ONE. 2016;11(2):e0147567. Available in: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4744032/
  2. Magnusson M, Brisslert M, Zendjanchi K, Lindh M, Bokarewa MI. Epstein–Barr virus in bone marrow of rheumatoid arthritis patients predicts response to rituximab treatment. Rheumatology (Oxford, England). 2010;49(10):1911-1919. Available in: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2936947/
  3. Franssila R1, Hedman K. Infection and musculoskeletal conditions: Viral causes of arthritis. Best Pract. Res. Clin. Rheumatol.2006 Dec;20(6):1139-5 Available in:  https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17127201
  4. Ascherio Alberto, Munger Kassandra L., Lennette Evelyne T., et al. Epstein-Barr Virus Antibodies and Risk of Multiple Sclerosis: A Prospective Study.  2001;286(24):3083-3088. Available in:  http://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/194503
  5. Beltramino M. P.; Calmet R.; Gatica Valdes M. Virus de Epstein-Barr y su relación con el desarrollo de enfermedades linfoproliferativas. Hematología, Mayo-Agosto, 2005. Vol 9 No 2: 39-54. Available in:  http://www.sah.org.ar/revista/numeros/vol9.n2.39.54.pdf
  6. Kurth Julia, Spieker Tilmann, Wustrow Jochen, et al. EBV-Infected B Cells in Infectious Mononucleosi Viral Strategies for Spreading in the B Cell Compartment and Establishing Latency. Rev. Immunity. October 2000. Volume 13, Issue 4, p485–495. Available in: http://www.cell.com/immunity/fulltext/S1074-7613(00)000480?_returnURL=http%3A%2F%2Flinkinghub.elsevier.com%2Fretrieve%2Fpii%2FS1074761300000480%3Fshowall%3Dtrue
  7. Hatton OL, Arnold-Harris A, Schaffert S, Krams SM, Martinez OM. The Interplay Between Epstein Barr Virus and B Lymphocytes: Implications for Infection, Immunity, and Disease. Immunologic research. 2014;58(0):268-276. Available in: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4199828/