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Inmunidad frente a parásitos

Inmunidad frente a parásitos
Las infecciones parasitarias son producidas por protozoos y helmintos. La mayoría de los parásitos tienen ciclos de vida muy complejos que frecuentemente se desarrollan en parte en el hombre u otros animales, mientras que otras partes del ciclo dependen de otros organismos intermediarios invertebrados, por ejemplo insectos. Los parásitos que infectan al hombre pueden afectarlo de muy diversas maneras, algunos colonizan la sangre, como los tripanosomas, otros pueden vivir dentro de los eritrocitos, como Plasmodium, en el hígado, como algunas especies de Leishmania, el intestino como las tenias o incluso el cerebro como toxoplasma.

La respuesta inmunitaria frente a muchos parásitos tiene un resultado solamente limitado debido a los complejos mecanismos que estos microbios tienen para interferir con ella. Como ejemplo podemos poner una infección con una tenia que puede llegar a medir un metro de longitud y, sin embargo, puede vivir en el interior de nuestro intestino sin provocar ni siquiera inflamación intestinal. Las infecciones parasitarias son a menudo crónicas y afectan a un gran número de personas especialmente en países en vías de desarrollo y constituye un serio problema de salud ya que no existen vacunas eficaces contra ellos y los tratamientos farmacológicos tienen muchas veces eficacia limitada


Inmunidad innata
La respuesta inmunitaria innata frente a la mayoría de los parásitos es muy poco eficiente. Algunos parásitos como Trichinella spiralis pueden activar complemento, aunque esto no suele ser suficiente para eliminar el patógeno. La respuesta innata mas importante es la de la fagocitosis, aunque en la mayoría de los casos tampoco es completamente eficiente para poder eliminar el parásito.


Inmunidad adaptativa
Una respuesta inmunitaria eficaz contra los parásitos casi siempre depende de la activación de la inmunidad adaptativa. El tipo de respuesta frente a los parásitos depende mucho de las características de su ciclo de vida y de su fisiología, que son extraordinariamente variables y complejos. Incluso algunos de ellos alternan ciclos de vida intracelulares y extracelulares infectando distintos tipos de tejidos y células, con lo que en cada caso la respuesta inmunitaria mas efectiva tiene que ser diferente. En el caso de aquellos parásitos que tienen ciclos de vida extracelulares, como por ejemplo Tripanosoma brucei, que vive libre en la sangre, la respuesta mas efectiva es la de anticuerpos. Estos anticuerpos pueden ser neutralizante, por ejemplo los anticuerpos contra Plasmodium pueden bloquear los parásitos impidiendo su entrada en los eritrocitos, o pueden activar mecanismos efectores como el complemento o la fagocitosis para destruir el patógeno. En las infecciones por helmintos suele producirse una respuesta de tipo Th2 con síntesis de IgE especifica frente antigenos del parasito. En este caso las células presentadoras de antigeno profesionales fagocitan antigenos del helminto y presentaran péptidos del parasito a traces de las moléculas MHC de clase II a clones de linfocitos Th2. Los clones de linfocitos Th2 producen citocinas de tipo Th2: IL-4, IL-5, IL-10 que son cruciales para coordinar esta respuesta. Por un lado, los linfocitos B que presentan en su membrana inmunoglobulinas especificas de antigenos parasitarios presentan los péptidos de estos a los clones Th2 que responden producción IL-4, citocina que favorece el cmbio de isotipo a IgE; por esta razón podemos encontrar niveles de IgE elevados en las enfermedades parasitarias. La IgE producida de esta manera se unira a la superficie del parasito y permitirá la activación de mastocitos y eosinofilos que serán claves para la eliminación del parasito. La IL-5 es también un factor de diferenciación y activación de eosinofilos, con lo que los niveles elevados de IL-5 incrementara el numero de eosinofilos que nuestra medula osea produce en casos de parasitosis. Los mastocitos producen liberación de sustancias proinflamatorias en respuesta a la unión de la IgE al parásito, alertando de su presencia al sistema inmunitario, mientras que los eosinofilos liberan sustancias toxicas que permitirán la eliminación del parasito.

Muchos parasitos tienen ciclos de vida exclusivamente intracelulares, como es el caso de Leishmania, protozoo que infecta sobre todo macrófagos y que vive y se repluca dentro de ellos. La producción de anticuerpo frente a estos parasitos es poco efectiva porque se internalizan dentro de las células fagociticas rápidamente evitando la acción de estos anticuerpos. En estos casos la respuesta inmunitaria mas eficaz es la de tipo Th1, como en el caso de infeciones víricas y las bacterias intracelulares con la activación de células productoras de IFN-gamma que activa los macrófagos infectados para que puedan eliminar de forma eficiente los parasitos que han sido fagocitados.


Mecanismos de evasión de parásitos frente a la respuesta inmunitaria.
La mayoría de los parasitos han desarrollado a lo largo de la evolución mecanismos muy sofisticados para escapar de la acción del sistema inmunitario, lo que provoca que sea muy dificl eliminarlos, y por eso muchas de estas infeciones son crónicas. Una vez más podemos observar que la variación antigénica es un mecanismo de escape muy eficaz en algunos parasitos. El caso mas notable es el de Trypanosoma brucei, causante de la enfermedad del sueño en Africa. La parte externa de este parasito esta constituida por una proteína denominada VSG (Glucoproteina Variable de la Superficie). Esta proteína es muy antigénica y los individuos infectados producen anticuerpos frente a ela de una forma eficaz, sin embarfo el parasito possee hasta 1000 genes diferentes que codifican distintas versiones de esta proteína y que va cambiando a lo largo del tiempo. Cuando los parasitos cambian su VSG los anticuepos sonincapaces de unirse a la nueva versión y se produce una expansión de nuevos parasitos, hecho que se repite una y otra vez a medida que el individuo va fabricando anticuerpos contra las distintas versiones de la VSG. Otros mecanismos de evasión parasitaria incluyen interferencia con el complemento por ejemplo Trypanosoma cruzi, que causa la enfermedad de Chagas en Sudamerica, posee una proteína homologa a DAF, factor que regula la activación del complemento en células humanas. Los parasitos intracelulaes como Leishmania, Toxoplasma o Trypanosoma tienen diferentes mecanismos que los hacen resistentes a la acción de los fagocitos, utilizando métodos muy similares a los que usan las bacterias intracelulares. Algunos parasitos se aíslan físicamente del organismo anfitrión, produciendo un quiste dentro del cual pueden sobrevivir durante años, como es el caso de Trichinela spiralis. Otros simplemente tienen cubiertas tan resistentes que el sistema inmunitario no pude dañarlos, como es el caso de la gruesa cuticula que recubre los nematodos. Algunos parasitos como los esquistosomas se disfrazan recubriéndose de proteínas del anfitrión, con lo que se hacen invidibles para el sistema inmunitario.

Finalmente, la mayoría de parasitos interfieren con la respuesta inmunitaria del anfitrión produciendo un cierto grado de inmunosupresión por diferentes emcanismos, como por ejemplo produciendo proteínas análogas, a factores inmunosupresores como TGF- BETA.


Bibliografía

  1. Regueiro González J.R., López Larrea C., González Rodriguez S. y Martínez Naves E. Inmunología: Biología y patología del sistema inmunitario. 4ª edición. Editorial Médica Panamerica, 2010.