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Parvovirus B19

La infección por Parvovirus B19 se suele dar más en la niñez causando la quinta enfermedad (eritema infeccioso), artritis y artralgias en adultos y muerte fetal (hidropesía fetal) en mujeres embarazadas.1,2 El tratamiento de las infecciones por Parvovirus B19 generalmente se limita al tratamiento sintomático, ya que actualmente no hay vacunas ni antivirales. El virus se encuentra por todo el mundo siendo el genotipo 1 el más frecuente. De las otras dos variantes conocidas, el genotipo 2 desapareció de la circulación alrededor de 1970 y se ha descrito que el genotipo 3 circula de forma endémica (que afecta habitualmente a una región o país) en algunas regiones como Ghana, Brasil e India. 1

La infección primaria en las células progenitoras eritroideas de la médula ósea se produce a través del receptor globósido y de los co-receptores de integrina α5β1 y Ku80, pero también se ha demostrado que puede infectar a través de la mejora dependiente de anticuerpos* a los monocitos y las células endoteliales. Sin embargo, dada la corta vida útil de estas células no pueden ser el huésped del ADN de este virus durante años, después de la infección primaria. En su lugar, las células de memoria que residen en los órganos linfoides pueden ofrecer una alternativa atractiva, ya que se ha estimado que su vida útil excede las décadas basándose en la duración de la protección inmunológica después de la infección o la vacunación.1

Después de la infección primaria, el ADN del Parvovirus B19 persiste durante toda la vida en varios tejidos humanos, como amígdalas, testículos, riñones, músculo, glándulas salivales, tiroides, piel, hígado, corazón, cerebro, médula ósea y hueso. Sin embargo, no se sabe nada sobre los tipos de células específicos que lo albergan a lo largo del tiempo.1

Recientemente, se encontró que las células B (CD19+) tonsilares (de las amígdalas) eran un reservorio a largo plazo de ADN de Parvovirus B19. Queda por aclara que subconjunto de célula B es portador del ADN de Parvovirus B19. Dado que la reinfección o reactivación de este virus es poco probable (solo en pacientes inmunodeprimidos), este hallazgo apoya el mantenimiento de las respuestas inmunitarias humorales específicas a este patógeno como consecuencia de la supervivencia a largo plazo de las células B, en lugar de la reposición continua de las reservas de memoria. Esto indica que la memoria inmunológica no sólo se mantiene en ausencia de reexposición al antígeno, sino que se debe a la supervivencia a largo plazo de los clones originales. Este estudio proporciona evidencia directa de un tipo de célula responsable de la persistencia del ADN del Parvovirus B19 en tejido. Se estudió la distribución del ADN de Parvovirus B19 en los linajes de las células amigdalinas B, T y monocitos. Siendo las cargas de ADN de Parvovirus B19 significativamente mayores en las células CD19+, lo que sugiere una persistencia en las células B de larga vida (de memoria). Por el contrario, las cargas virales de otro virus infeccioso de células B (también se analizó en este estudio), el Epstein-Barr, no mostraron diferencias comparables entre las preparaciones (dos fases de homogeneización de tejidos que involucra desagregación mecánica seguida de digestión con colagenasa del tejido amigdalino residual) , lo que no sólo excluye un sesgo metódico como razón de los resultados, sino que también refleja los ciclos de vida comparativamente diferentes de estos dos virus. De hecho, el VEB se reactiva regularmente e infecta constantemente a las células B de novo, así como a otras poblaciones de células susceptibles.1

Otro dato interesante de este estudio es que al aislar células CD19+ de sangre venosa de individuos seropositivos para el Parvovirus B19, no tenían ADN de Parvovirus B19. Esto puede reflejar la rápida renovación de las células B circulantes (de unos pocos días a 5-6 semanas) y/o su diferencia en el fenotipo en comparación con las células B amigdalinas.1

La infección de las células CD19+ se llevaba a cabo a través de la mejora dependiente de anticuerpos y es dependiente de CD32. El receptor CD32 juega un papel importante en la disminución de las respuestas de las células B y su deficiencia o expresión reducida se correlaciona con una reactividad humoral o autoinmune prolongada. Análogamente, las artropatías relacionadas con el Parvovirus B19 se deben supuestamente a la deposición de IgG y se ha propuesto que este virus desempeña un papel en el desencadenamiento o la exacerbación de las enfermedades autoinmunes. Por lo tanto, este hallazgo puede proporcionar una base para la activación prolongada de las células B y la producción sostenida de anticuerpos policlonales tan característicos de la infección aguda por Parvovirus B19.1

Además, la seropositividad para Parvovirus B19 se ha correlacionado con patrones específicos del promotor genético de la metilación del ADN en las células B de la leucemia linfoblástica aguda infantil. Incluso sin evidencia de causalidad, podría ser relevante ampliar los mecanismos por los cuales el Parvovirus B19 podría modular las células B infectadas y si podría jugar un papel en el desarrollo de los trastornos proliferativos.1

*La mejora dependiente de anticuerpos(ADE) ocurre cuando las proteínas antivirales no neutralizantes (el anticuerpo neutralizante es aquel que se une a un virus e interfiere con su capacidad de infectar una célula) facilitan la entrada del virus en las células huésped, lo que lleva a un aumento de la infectividad en las células. Algunas células no tienen los receptores habituales en sus superficies que los virus utilizan para ingresar. Las proteínas antivirales (es decir, los anticuerpos) se unen a los receptores de anticuerpos Fc que algunas de estas células tienen en la membrana plasmática. Los virus se unen al sitio de unión al antígeno en el otro extremo del anticuerpo. La mejora dependiente de anticurpos es común en células cultivadas en el laboratorio, pero rara vez ocurre in vivo, excepto en el virus del dengue. Este virus puede usar este mecanismo para infectar a los macrófagos humanos, causando que una infección viral normalmente leve se vuelva potencialmente mortal. El estudio anterior demuestra que el Parvovirus B19 infecta a las células B mediante este mecanismo.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Pyöriä, Lari et al. “Extinct type of human parvovirus B19 persists in tonsillar B cells”Nature communications  8 14930. 4 Apr. 2017, doi:10.1038/ncomms14930 https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5382274/#S1
  2. Mühlemann, Barbara et al. “Ancient human parvovirus B19 in Eurasia reveals its long-term association with humans” Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America 115,29 (2018): 7557-7562. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6055166/